martes, 5 de junio de 2012

DO CE

LOOPS

El video aún con la fugaz obsolecencia de sus soportes es una disciplina (y/o herramienta) que busca por definición resistirse al cambio, no hablo de una resistencia a la transformación del "medio video" por parte de agentes desconocidos, si no de una de oposición a la transformación universal, en general. Mientras la pintura y más claramente -y contundentemente- la fotogafía se contraponen al cambio fijando un instante, un momento, una acción, una representación a través de una vista instantánea (que en ambos casos está constituida por una serie de momentos: la fotografía se presenta como una fracción de tiempo aglutinado en una sola imagen lo mismo podríamos decir de una pintura cubista o un Pollock, por ejemplo), aún así el momento fijado es demasiado pequeño, y si se pretende documentar el cambio, como en fotografía de larguísimas exposiciones o las exposciones múltiples de Marey, el resultado se mantiene estático: el movimiento está contenido en una sola imagen, la fotografía estimula a la memoria por su potencialidad, por constituirse como un después y un antes. Siguiendo esta tradición del documento como mecanismo disidente a la transofrmación -la pintura ha sido y a veces sigue siendo un documento y definitivamente la fotografía lo es, no siempre pero sí por ahora- el video se inscribe como máximo ganador; el cambio mismo representado en su movimiento -a lo que hay que añadir el factor auditivo- vemos lo que fué y lo oimos, mientras la fotografía, como dice Barthes, nos dice "esto fué", el video invoca y recrea ese pasado; como los espectadores de la famosa toma del ferrocarril, a veces vemos las peliculas como si " eso fuera" y no como si "hubiera sido", por algunos instantes las imágenes en movimiento logran engañarnos.

El texto es importante,
así que el click a la imagen es necesario,
esta, Duration Piece no. 31, es de Douglas Huebler.
Vale la pena ver el resto de las duration pieces.

La degradación de los soportes análogos así como la obsolecencia de los soportes digitales se imponen como la resistencia del cambio a ser fijado y representado, que paradójicamente ocurre por la cantidad de veces que estos son reproducidos y vistos, esto, creo, cambia un poco con los servidores y las plataformas de reproducción de video en internet. 

Un fenómeno que me parece curioso es el loop: la acción que se repite una y otra vez especialmente aquellos cuyo fin es el inicio (y viceversa), como los que encontramos en algunos aparatos pre-cinematográficos, creo que es este mecanismo la cúspide de la obstinación al cambio y al mismo tiempo la muestra de la inevitable victoria de la transformación: Un loop se resiste al paso del tiempo pues se inscribe en una temporalidad circular,   o sea atemporal; la acción se repite una y otra vez y en ese repetir secuencial donde la acción se emancipa del tiempo lineal, se impone el cambio; ese repetir se vuelve una referencia del cambio (como la tierra que gira y los segundos que transucrren circularmente), se inscribe inscribe en el tiempo.

Si no puedes contra el enemigo únetele, dicen por ahí.



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